A diez años de la primera peregrinación, miles de personas marcharon desde Liniers hasta Plaza de Mayo. La UTEP, la CGT, las dos CTA y organizaciones sociales reclamaron por la pérdida de puestos de trabajo, el deterioro de los ingresos y la eliminación de programas sociales. Mientras sectores sindicales plantearon profundizar el conflicto, desde la conducción cegetista apostaron al diálogo.
Una multitud volvió a marchar por San Cayetano
Bajo la histórica consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, miles de personas protagonizaron este viernes una nueva marcha de San Cayetano desde el barrio porteño de Liniers hasta Plaza de Mayo, en una jornada marcada por fuertes críticas a las políticas económicas y sociales del gobierno de Javier Milei.
La movilización tuvo este año un significado especial: se cumplieron diez años de la primera peregrinación organizada por los movimientos populares, realizada el 7 de agosto de 2016.
La Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) encabezó la convocatoria, acompañada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma y numerosas organizaciones sociales, sindicales, políticas y religiosas.
Desde la UTEP definieron la movilización como una “jornada masiva de fe, dignidad y resistencia”, reivindicando el proceso iniciado en 2016 que posteriormente desembocó en la sanción de la Ley de Emergencia Social.
De Liniers a Plaza de Mayo: diez años de una marcha histórica.
La jornada comenzó en el Santuario de San Cayetano, donde desde la madrugada miles de fieles se acercaron para pedir y agradecer por pan y trabajo.
Antes de iniciar la peregrinación hacia el centro porteño, hubo una bendición del arzobispo Jorge García Cuerva.
La marcha recuperó una tradición que adquirió una nueva dimensión política y social en 2016. Ese año, durante el gobierno de Mauricio Macri, la entonces Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie organizaron la primera peregrinación desde Liniers hasta Plaza de Mayo.
Aquella movilización se inspiró también en una extensa tradición del movimiento obrero argentino y, particularmente, en la consigna “Paz, Pan y Trabajo” que acompañó la histórica movilización encabezada por Saúl Ubaldini en 1981 durante la última dictadura.
Meses después de aquella primera marcha de San Cayetano, la movilización de los movimientos populares y las centrales sindicales contribuyó al debate y posterior aprobación de la Ley de Emergencia Social 27.345, que dio origen al Salario Social Complementario y al Consejo de la Economía Popular.
Diez años después, la consigna volvió a recorrer las calles, pero en un escenario económico y laboral nuevamente atravesado por fuertes conflictos.

El empleo, en el centro del reclamo
Uno de los principales ejes de la marcha fue la situación del trabajo.
El cotitular de la CGT Cristian Jerónimo advirtió que la recuperación del empleo debe convertirse en una prioridad nacional.
“Hoy es un día para pedirle más que nunca a San Cayetano, porque la situación del mundo del trabajo está muy difícil. Se perdieron 380.000 puestos de trabajo, cierran empresas todos los días y cada vez queda menos empleo formal”, sostuvo el dirigente sindical.
La precarización laboral también estuvo presente en los discursos de las organizaciones sociales. Según las cifras mencionadas durante la jornada, millones de argentinos se encuentran actualmente trabajando en condiciones de informalidad.
Para los movimientos populares, esa situación vuelve imprescindible reconocer laboralmente a quienes generan sus propios ingresos en cooperativas, emprendimientos, reciclado, construcción, producción de alimentos y otras actividades de la economía popular.
El reclamo por Volver al Trabajo
Otro de los puntos centrales fue el cuestionamiento a la eliminación del programa Volver al Trabajo, que alcanzaba a cientos de miles de trabajadores de la economía popular.
El secretario general de la UTEP, Alejandro “Peluca” Gramajo, advirtió sobre el impacto económico y social que tendrá la pérdida de esos ingresos, especialmente en los barrios populares y en las provincias con mayores niveles de vulnerabilidad.
La protesta no se limitó a reclamar por quienes dejaron de recibir esa asistencia. Las organizaciones denunciaron también el retiro del Estado de los barrios, la caída del poder adquisitivo y el creciente endeudamiento de las familias.
Durante el recorrido, además, se realizó frente al Congreso de la Nación un “verdurazo”, en el que se distribuyeron gratuitamente 1.000 kilos de verduras de estación y 500 litros de leche.

“No aceptamos una Argentina para unos pocos”
Una vez que las columnas llegaron a Plaza de Mayo, se realizó el acto central.
El documento conjunto fue leído por dirigentes mujeres de las centrales sindicales y de los movimientos populares, entre ellas Leonor Cruz, de CTA Autónoma, y Dina Sánchez, de UTEP.
Allí las organizaciones afirmaron que la Argentina atraviesa “uno de los momentos sociales y económicos más difíciles de las últimas décadas”.
También cuestionaron el rumbo económico del Gobierno y plantearon que “no aceptamos una Argentina para unos pocos”.
El documento sostuvo que el modelo actual concentra la riqueza, privilegia la especulación financiera por encima de la producción y perjudica al trabajo argentino.
Los convocantes vincularon el deterioro salarial, el aumento del costo de vida, la paralización de la obra pública y el cierre de empresas con las decisiones económicas adoptadas por el Gobierno nacional.
“Marchamos por quienes perdieron su empleo. Marchamos por quienes no llegan a fin de mes. Marchamos por nuestros jubilados, por nuestros jóvenes, por la producción nacional, por la industria, por la obra pública y por la soberanía”, señalaron.
Pérez Esquivel llamó a construir “la unidad del pueblo”
El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel fue el primer orador del acto y realizó uno de los discursos más contundentes de la jornada.
“Hoy es una entrega a las grandes corporaciones”, afirmó.
Pérez Esquivel llamó además a superar diferencias para construir una salida colectiva: “Tenemos que trabajar a pesar de las diferencias para ver cómo reconstruimos el país. Hay que lograr la unidad del pueblo”.
“Hay desocupación, represión, pero estamos de pie. Tenemos que decirles ‘Nunca más’”, agregó.
Gramajo: “La mayor unidad del pueblo trabajador”
El secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, puso el acento en la unidad alcanzada durante la movilización.
“La única forma de pelear y de conquistar la paz, la tierra, el techo y el trabajo para todos los trabajadores de nuestra patria es como se ha logrado hoy en esta Plaza de Mayo: con la mayor unidad del pueblo trabajador”, sostuvo.
Y agregó: “Vamos a luchar con todas nuestras fuerzas para hacer realidad que en cada familia no falte la tierra, ni el techo, ni el trabajo, ni el pan”.

Grabois: “Se está abriendo el tiempo de ponerle límites a Milei”
Juan Grabois también destacó el carácter político de la décima peregrinación.
El dirigente señaló que la movilización volvió a poner en el centro de la escena los derechos elementales por los que, sostuvo, luchó el papa Francisco. “Históricamente, el pueblo argentino le pone un límite al saqueo, a la entrega, a la exclusión y yo creo que se está abriendo ese tiempo”, afirmó.
Para Grabois, comienza “el tiempo de ponerle límites a Javier Milei” y a lo que definió como un régimen de exclusión.
También vinculó la movilización con las protestas realizadas durante la jornada anterior y consideró que la presencia popular en las calles condiciona las decisiones de la oposición política frente a las iniciativas del Gobierno.
Aguiar: “El Gobierno empezó a perder la calle”
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, sostuvo que el Gobierno “empezó a perder la calle” y reclamó profundizar las medidas de protesta.
“El movimiento obrero tiene que garantizar un conflicto permanente. La jornada de hoy tiene que servir para unir todas las luchas y hacer crecer la conflictividad”, señaló.
La CCC llamó a responder al ajuste con “unidad y lucha”
El dirigente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) Ramiro Berdesegar definió la movilización como una “jornada histórica” al cumplirse diez años del primer San Cayetano protagonizado por los movimientos populares.
Berdesegar reivindicó la confluencia entre la tradición histórica del movimiento obrero, la lucha social y la religiosidad popular.
“La respuesta a todo este ajuste es la unidad y la lucha”, sostuvo, y destacó el carácter federal de las movilizaciones realizadas bajo las consignas de tierra, techo, trabajo, paz y pan.
Además, señaló que “la respuesta a todo este ajuste es la unidad y la lucha”. Esto va a quedar demostrado en esta jornada federal a lo largo y ancho del país por tierra, techo, trabajo, paz y pan, como lo decía la CGT de los Argentinos allá en la época de la dictadura.
“Vamos a tratar de construir un camino que termine con esta política para siempre. Que abra un camino de esperanza a nuestro pueblo y a los trabajadores para terminar con la dependencia y sacarnos el peso de los terratenientes “, finalizó.
Diez años después, San Cayetano vuelve a funcionar como termómetro social
A diez años de aquella primera peregrinación, San Cayetano volvió a unir fe, trabajo y protesta social. Y las calles volvieron a convertirse en el escenario donde una parte importante del movimiento obrero y de las organizaciones populares busca construir una respuesta común frente al rumbo del Gobierno nacional.
“Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo” volvió a convertirse en una consigna capaz de unificar demandas diferentes.

